La bioética en la pediatría

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La bioética en la pediatría

16:35 14 agosto en Principalismo

Desde sus inicios, el ejercicio de la medicina ha planteado problemas éticos y exigió ya sea del médico o del practicante de la medicina una elevada calidad moral…

Dr. Jorge Adrián Check

Por lo tanto el hablar de bioética en medicina no es nada nuevo, pero en la época actual y dado los avances tan impresionantes que ha habido en esta disciplina se han suscitado tantos y tan complejos problemas de orden moral en las cuestiones de salud, por lo que cada día nace la exigencia de formular una ética de valores morales muy bien cimentada para no caer en situaciones o circunstancias que atentan contra lo más valioso que posee el ser humano, que es la vida.

La bioética es el estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que ésta conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales (1). En ésta definición se toma en cuenta la vida, la salud, los valores y principios morales por lo que desde nuestro punto de vista reúne los elementos necesarios de la bioética como disciplina. Sin embargo la bioética es multidisciplinaria ya que generalmente suele haber intereses; médicos, filosóficos, educativos, jurídicos, psicológicos y sociales en donde cada una de estas disciplinas no se pueden valorar en una forma aislada y obligan a hacer una reflexión que deberá estar encaminada siempre hacia el respeto de la vida y de la persona desde el momento mismo de la concepción.

Los principios básicos de la bioética son los que deben de regir cada vez que se presenta un problema moral y se pueden agrupar como los de; beneficencia, no-maleficencia, autonomía y de justicia.

El principio de la beneficencia está relacionado con la decisión del médico en el que debe de buscar el máximo beneficio para el paciente en forma total y no solamente mediante la curación de la enfermedad.

El principio de la no-maleficencia en el que si bien se trata de no hacer daño, tiene que ver de forma importante con aspectos de investigación y de ética clínica y parte del dictum Hipocrático “primun non nocere” es decir “primero no hacer daño” (2).

El principio de autonomía, se refiere a la libertad, la privacidad, el autogobierno y el derecho que tiene cada persona de tomar sus propias decisiones.

El principio de justicia, en donde tiene un papel muy importante la relación médico-paciente y en donde el médico, por así decirlo tiene la obligación de transformar las necesidades básicas insatisfechas en necesidades satisfechas hasta donde puede ser posible y sin desatender el respeto a la vida de la persona (3) Este principio es el más olvidado en muchas de las sociedades ya que se carece de estructuras sociales y económicas que permitan un desarrollo adecuado como personas humanas.

En los últimos 20 años los progresos tecnológicos en la medicina pediátrica y en la medicina en general han sido enormes y el combinar la relación médico-paciente con los principios básicos de la bioética puede no ser fácil, sin embargo si ante cualquier problema ético-moral que se nos presente actuamos con un apego absoluto de respeto al ser humano y a su dignidad, las posibilidades de errar se verán disminuidas notablemente.

El Código de Ética Médica de la Asociación Médica Americana ha servido como una guía ética desde los mediados de 1840 y se ha enfocado principalmente hacia la responsabilidad que tiene el médico hacia su paciente (4) y en donde inclusive provoca una actitud paternalista hacia el enfermo y sus familiares en donde el médico toma unilateralmente las decisiones tanto diagnosticas como terapéuticas y suelen aceptar la opinión del médico sin ninguna objeción.

En pediatría se deben de aplicar los principios básicos de la ética teniendo en consideración a los padres del niño ya que este depende en lo biológico, social, ético y legal de ellos y es algo que no debe de ignorarse.

En el niño como en todas las personas debe de prevalecer el principio de la beneficencia en donde estamos obligados a ofrecer y proporcionar a nuestros pacientes lo mejor en un tratamiento médico y no solo eso sino que además prevenirlos y protegerlos del daño. Ahora bien, los padres generalmente suelen solicitarle al médico la aplicación de este principio, sin embargo habrá ocasiones en las que los padres no tengan la capacidad de decidir que es lo mejor para el niño o bien habrá padres que no les interesa o no les conviene defender los mejores intereses del menor y ante esta circunstancia el médico debe intervenir para que la sociedad asuma la defensa de los intereses del niño que no está adecuadamente representado por sus padres. Si bien es cierto que no debemos de imponer a otros nuestra particular forma de pensar, el médico debe de actuar defendiendo los mejores intereses del niño como él los entiende a partir del conocimiento que la medicina le brinda.

En el principio de la no-maleficencia que como ya se ha mencionado anteriormente se basa en “primero no hacer daño” deberá de estar siempre vigente en el actuar del médico especialmente cuando se trata de eventos de investigación. Se entiende que la investigación es necesaria ya que permite en gran medida el avance del conocimiento, con la finalidad de poder proporcionar una mejor atención.

En principio no se recomienda que los niños sean incluidos en investigaciones para evitar posibles daños, sin embargo cuando ésta no pueda realizarse en otros grupos, deberá solicitarse autorización a los padres o tutores legales y esta autorización no deberá de ser solo un documento burocrático que sirva como requisito legal, sino que es una respuesta inteligente al dilema que subyace bajo el conflicto filosófico entre la autonomía del paciente y la utilidad social de los resultados de la investigación médica (5). En ningún momento debe ejercerse coacción para obtener el consentimiento y la experimentación médica no terapéutica, o sea aquella que no busca un beneficio directo, sino solo avanzar en el conocimiento de un hecho, no debe de realizarse en menores de edad que no puedan proporcionar un consentimiento informado. Los Derechos de los Niños tienen preferencia sobre la ciencia y la sociedad ya que debe de imperar el respeto y la dignidad de la persona.

El principio de autonomía debe de respetarse siempre e incluye dos consideraciones importantes:

  1. Respetar la capacidad de autodeterminación de las personas capaces de seleccionar entre opciones de las que disponen
  2. Proteger a las personas con deficiencias o disminución de su autonomía, que exige que las personas dependientes o vulnerables sean protegidas contra cualquier daño. En pediatría los que deciden son los padres para efecto de cualquier procedimiento de dominio médico, por lo que ningún acto médico debe de realizarse en un niño sin el consentimiento informado de los padres por sencillo que este pudiese ser.

 

La principal manifestación de la autonomía es el consentimiento informado el cual deberá de ser libre y con tres elementos a saber: información completa, comprensión adecuada y ausencia de coacción y que además se adecuada y veraz. Se debe de tener la certeza de que la información brindada haya sido comprendida y que los padres han logrado captar la realidad de un padecimiento y las diferentes alternativas frente al estado de salud del hijo. Este proceso requiere de tiempo, pero es importante para que la decisión que se tome sea fruto de un proceso racional. (Maya-Mejía JM).

En el principio de justicia el pediatra está obligado a defender el derecho que tiene todo niño a que reciba la atención que requiere para lograr una calidad de vida que le sea aceptable o a morir de una manera digna. Esto implica que la atención médica debe de ser igual para todos, el rechazo a todo tipo de discriminación y el esforzarse al máximo para que la atención médica sea de la mejor calidad posible para todos los niños. Si bien esto suena un tanto cuanto utópico en medio de una sociedad profundamente injusta, el esfuerzo que haga el médico pediatra en lograr el principio de justicia, bien vale la pena.

Todo médico pediatra debe de respetar la vida desde el momento mismo de la concepción, respetar y hacer respetar los Derechos de los Niños (6), buscar la solidaridad entre los seres humanos, mantenerse actualizado dentro de su especialidad para ofrecer más y mejores opciones de diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que aquejan a los niños y de ser posible aportar conocimientos nuevos como un deber científico, evitar abusos, imprudencias, riesgos y tensiones sin justificación y siempre se le deberá de dar prioridad a los niños ya que los niños son el futuro de las nuevas generaciones y por ese solo hecho deben de ser nuestra prioridad absoluta.

REFERENCIAS:

  1. Reich WT. Encyclopedia of bioethics I. New York: The Free Press, 1978:19.
  2. García Alonso F. Los principios básicos de la bioética. Investigación Clínica y Bioética 1994;10:5-6.
  3. Puga FT. Bioética en pediatria. Arch argent pediatr 1999;97(1):26-35.
  4. Kassirer JP. Managing care-should we adopt a new ethic? N Engl J Med 1998;339:397-98.
  5. Garduño EA, Heshiki NL. Ética de la investigación. En: Bioética. McGraw-Hill Interamericana. 2001;143-48.
  6. Chuck Sepúlveda JA. La Bioética y los Derechos de los Niños. Práctica Pediatrica. 2002;5:20-4

 

* Médico Pediatra.
Especialidad en Bioética.
Universidad Autónoma de Guadalajara.
jorgechuck@terra.com.mx