Entrevista con el Dr. Juan Manuel Burgos

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Entrevista con el Dr. Juan Manuel Burgos

19:41 12 agosto en Noticias

1) ¿ Quién es Juan Manuel Burgos?
Julián Marías dice que la complejidad de las personas hace que sólo se puedan definir de manera narrativa y creo que una entrevista no es el momento para describir con detalle mi itinerario vital, pues es algo complejo. Por eso, me parece suficiente indicar que, aunque hice inicialmente estudios de Física, doctorándome en la Universidad de Barcelona, desde hace casi 20 años me dedico a la filosofía. En este terreno he dado clases en universidades de Roma y Madrid,  dirijo dos colecciones de filosofía en Ediciones Palabra, he publicado varios libros y artículos y, entre otras actividades, actualmente estoy dirigiendo la constitución de la Asociación Española de Personalismo.

2)  El mundo atraviesa por un vertiginoso avance científico en donde parece que no ha habido tiempo para la reflexión, podríamos decir que en los países del primer mundo y ahora extendiéndose al resto de los países, palabras como autonomía, son más importantes que la vida misma, ¿Qué podría decir Juan Manuel Burgos al mundo científico en general que ha adaptado o prestigiado tanto el concepto de autonomía, sobre el resto de las variables principialistas como justicia, beneficencia y no maleficencia, olvidándose del concepto de Spaeman de benevolencia, esto es ir siempre a favor de la naturaleza?

Personalmente, el concepto de autonomía me parece esencial en nuestras culturas que se han forjado en buena medida a partir de su descubrimiento, valorización e incorporación a los esquemas sociales. Pero, al mismo tiempo, está claro que una autonomía fin en sí misma acaba por no tener sentido y por sumir al hombre en el desconcierto y en la desorientación. Autonomía, de acuerdo, ¿pero para qué?. Ahí es dónde resultan esenciales los conceptos de justicia, beneficencia y benevolencia a los que usted se refiere porque dan el sentido de fondo y la orientación a la autonomía. Por otra parte, también hay que tener presente que la autonomía no es un valor absoluto. No todo se puede justificar porque proceda de una decisión libre. Una decisión puede ser al mismo tiempo perfectamente autónoma y errónea y, entonces, dependiendo del tipo de decisión que se trate y de la gravedad que alcance, se puede rechazar o incluso ir en contra de ella. Por ejemplo, si alguien autónomamente decide suicidarse, hay que hacer lo posible para impedírselo porque es un mal grave que se hace a sí mismo, y, por solidaridad humana, debemos intentar evitarlo y ayudarle.

3) Se podría decir que se ha perdido de vista y existe un verdadero extravío de la visión correcta de lo que somos, personas. Existen muchas opiniones acerca del concepto de persona; desde luego, influenciadas por diferentes corrientes de pensamiento, cuál es la que nos acerca más a la realidad y a la verdad?

No sé si se puede decir de manera general que hoy existe una pérdida general del sentido correcto de lo que somos ya que en toda sociedad hay avances y retrocesos con respecto a las épocas anteriores. Por ejemplo, desde el punto de vista político pienso que hoy habitamos en sistemas sociales mucho más perfectos y respetuosos de la persona que todos los que han existido en el pasado. Sin embargo, en otros aspectos la situación ha empeorado. La aceptación social del aborto es uno de las manifestaciones más claras y también se podría añadir, entre otros problemas que se pueden mencionar, la trivialización de las relaciones sexuales que permite, por ahora a nivel privado, cualquier tipo de relación o de comportamiento. Por eso, pienso que se debe intentar hacer juicios matizados, no generales, porque los primeros son los que realmente ayudan a comprender el entorno en el que nos movemos. Respecto a la variabilidad del concepto de persona yo diría que probablemente lo que existe sobre todo es una variabilidad del concepto de hombre. Hay muchas y muy diversas concepciones del hombre pero no sé si tantas (al menos a nivel filosófico) de la persona. Esto se debe, a que el concepto de persona está muy ligado a la tradición cristiana lo cuál impone restricciones en su interpretación. Respecto a cuál es el tipo de concepción de la persona más correcto yo diría sin dudarlo que el del personalismo porque tiene en cuenta todas las dimensiones del hombre que van desde la corporalidad a la espiritualidad y distingue además entre el varón y la mujer.

4) En la actualidad en el mundo científico, cuando se habla del concepto de verdad, muchos dicen que no es posible conocerla, y se dan ejemplos como el de algún premio otorgado por algún descubrimiento y que años después aparece que dicho descubrimiento era un error, ¿nos podrías hablar algo al respecto?

En realidad, la verdad científica por razón de su objeto es más precisa que la verdad filosófica y el consenso de la comunidad científica es prácticamente unánime sobre lo que es verdad y sobre lo que no lo es. Para poder tratar esto con detalle habría que entrar en profundidades gnoseológicas que no son del caso. En este contexto, me parece suficiente indicar – y aquí sí me sirve mi experiencia como físico- que la ciencia progresa de hecho con un concepto fuerte de verdad. El mundo es de una manera y no de otra. Y los conocimientos actuales no suplantan a los anteriores sino que los perfeccionan, como la mecánica cuántica y las leyes de la relatividad no anulan las leyes de Newton sino que las extienden a otros ámbitos de validez. Eso no quiere decir, evidentemente, que no pueda haber errores en el conocimiento científico. Puede haberlos, y de hecho los hay, pero la existencia del error es la que confirma la existencia de la verdad. Sólo puede haber errores donde hay verdad.

5) ¿Es importante el dominar el concepto de naturaleza para alguien que tiene interés en la bioética y en la medicina? ¿Cómo podría aplicarse el concepto de naturaleza en un juicio bioético, podrías darnos algún ejemplo?

Me parece muy importante conocer bien el concepto de naturaleza en la bioética y en la medicina y eso pasa, en primer lugar, por ser plenamente consciente de que, aunque en principio pueda parecer lo contrario, es un concepto complejo. En un sentido es muy importante y en otro no lo es. Es muy importante desde un punto de vista general porque permite fundar la igualdad de los hombres, la existencia de reglas morales universales, de los absolutos morales, etc. Por ejemplo, en el caso del suicidio que antes he mencionado, la acción del suicido es destructora del hombre y, por lo tanto, contraria a la naturaleza humana. Es, por tanto, inmoral y no debe realizarse. Ahora bien, dicho esto, hay que tener en cuenta que la dificultad específica de los juicios bioéticos consiste precisamente en mostrar racionalmente que determinada acción es contraria o favorable a la naturaleza o a la persona. Aquí está la dificultad del asunto. El problema moral en el caso del suicido consiste en mostrar con detalle por qué está mal suicidarse. Decir sin más que el suicido es malo porque es contrario a la naturaleza humana no es más que una tautología. Es decir lo mismo de otro modo. Y lo mismo ocurre con la clonación o con los anticonceptivos. En definitiva, considero que la noción de naturaleza es muy importante como punto de referencia central de la ética y de la bioética porque implica que el hombre tiene un determinado modo de ser que hay que respetar. Pero lo que no hay que olvidar es que cada juicio ético es distinto de los otros y el esfuerzo de comprensión tiene que centrarse específicamente en mostrar por qué una acción determinada (suicidio, clonación, etc.) es contraria o favorable a la naturaleza o, yo diría más bien, a la persona.

6) ¿Podrías hablarnos de los diferentes conceptos de naturaleza? y ¿por qué es importante conocerlos?

Hablar de los diferentes conceptos de naturaleza nos llevaría quizá demasiado tiempo puesto que hoy en día existen una enorme variedad de visiones del ser humano. Pero sí que me permito apuntar, remitiendo para un tratamiento más detallado de estas ideas a mi libro Antropología, que, por un lado, es bueno no tener una visión de la naturaleza humana demasiado rígida porque se crean problemas de conexión con la cultura y la libertad. Y también me parece importante indicar que una concepción correcta de la naturaleza humana debe incluir necesariamente la dimensión espiritual y, por tanto, la libertad y la inteligencia. La naturaleza humana no es determinista como la de los animales. Tiene fines, ciertamente, pero siempre mediados por la inteligencia y la libertad. Si no se tiene en cuenta esto se cae en una concepción kantiana de la naturaleza de tipo mecanicista que se contrapone automáticamente a la libertad.

7)¿ Por qué es importante el personalismo?
El personalismo es una filosofía que surge en Europa entre las dos guerras mundiales y que tuvo inicialmente la virtud de ofrecer una alternativa tanto al individualismo como al colectivismo. Frente al individualismo que exaltaba a un individuo meramente autónomo el personalismo remarcó el deber de la solidaridad del hombre con sus semejantes y con la sociedad; y frente a los colectivismos que supeditaban a la persona a valores abstractos como la raza o la revolución, remarcó el valor absoluto de cada persona concreta e individual. El personalismo supuso así un instrumento filosófico esencial para superar la dicotomía filosófica y social entre individuo y colectividad y lo hizo fundando y desarrollando la noción de persona que recoge, además, los elementos positivos del individualismo y del colectivismo. Esa idea básica, que fue desarrollada inicialmente por Mounier, pero en la que se identifican autores tan importantes como Maritain, Marcel, Guardini, Wojtyla, Lévinas o Marías, constituye hoy un instrumento filosófico muy poderoso para comprender a la persona de un modo integral. Puedo añadir, además, que desde un punto de vista técnico, el personalismo ha aportado muchas ideas nuevas en el terreno filosófico: la centralidad estructural de la persona en la arquitectura de la antropología, la importancia de las relaciones interpersonales en la construcción de la identidad personal, la autonomía de la afectividad y la postulación del corazón como un centro espiritual de la persona, la comprensión de la libertad como autodominio, etc.

8) ¿Cuál es la importancia de la antropología filosófica y de la bioética?
Su importancia me parece fundamental en los tiempo que vivimos y en los que se avecinan. La antropología filosófica es básica para dar una visión unitaria de la persona en una época en la que parece que su imagen se ha fragmentado en tantos pedazos que no somos capaces de recomponerla. Y, por lo que respecta a la bioética, es, probablemente la ciencia ética que debe afrontar los retos más difíciles y decisivos en este siglo que comienza. Ambas, además, están muy interrelacionadas. Creo que la bioética necesita de la antropología para definir su imagen de hombre y así poder precisar y avanzar en sus juicios éticos. La bioética, por el contrario, proporciona a la antropología un campo de aplicación y de comprobación de sus tesis y de las nociones que elabora en un contexto quizá menos problemático.

9) ¿Podrías hablarnos de tolerancia e intolerancia?
Podría hacer un canto a la tolerancia pero con casi total seguridad no añadiría nada nuevo a lo ya dicho, y mejor, por muchos otros. Quizá, y puesto que estamos hablando de filosofía, sí haría una llamada – en la que yo me incluyo- a la tolerancia intelectual, a estar abiertos a las opiniones de los demás. Como instancia de partida por lo que supone de respeto al que es intelectualmente diferente pero, además, porque siempre podemos enriquecernos en un debate intelectual honesto.

10) ¿Por qué escribiste el libro Antropología una guía para la existencia?
Lo escribí por dos motivos. Uno práctico y otro más profundo. El motivo práctico es que debía dar clases de antropología y, como nos sucede a los profesores, nunca nos acaban de gustar del todo los libros de los demás por lo que al final acabé escribiendo el mío. A un nivel más profundo quería demostrar y demostrarme a mí mismo que era posible escribir una antropología sistemática de corte personalista. También es el resultado de la decantación de muchas ideas que había ido pensando a lo largo de los años y que habían ido tomando forma en mi interior. Pero hacía falta el esfuerzo de explicitarlas y darles forma.

11) ¿Cuántos libros llevas escritos y cuáles son?
Por ahora he escrito tres libros. El primero se titula: La inteligencia ética. La propuesta de Jacques Maritain, y tiene origen en mi tesis de filosofía. Parte de la diversidad de actividades de la inteligencia que Maritain captó con gran brillantez y perspicacia, y se centra en el conocimiento moral. El segundo, del que ahora se va a realizar la segunda edición, se titula: El personalismo. Autores y temas de una filosofía nueva. Esta obra recorre las piedras miliares del personalismo con un objetivo doble. Mostrar la gran riqueza de esta corriente de pensamiento tanto en autores como en temas y dejar clara su unidad. Hacer patente que esa riqueza tiene una unidad interna no forzada sino natural. Mi tercer libro, al que ya he hecho referencia, es Antropología: una guía para la existencia.

12) ¿Piensas escribir algún libro más? y ¿Qué es lo que te mueve a escribir?
Actualmente estoy trabajando en un libro sobre sociología cultural de la familia que ya tengo casi acabado. También voy a publicar con otros dos autores, Luis Ferreiro y Luis Aranguren, un texto sobre el personalismo social. Después, Dios mediante, vendrán otros con total seguridad. En particular, me gustaría investigar el mundo de la cultura. ¿Qué me mueve a escribir? No es fácil decirlo. Supongo que un impulso interior, la necesidad de comprender el mundo y, una vez comprendido o, al menos, creyendo haberlo comprendido, el deseo de transmitir ese conocimiento a otros para facilitarles el camino con la ilusión de que pueda servirles de ayuda en sus proyectos culturales.

13) Algunas palabras finales para el Colegio de Bioética?
Ante todo agradecer el interés por mi trabajo, pues es algo que siempre resulta agradable y motivador. Y, fundamentalmente y sobre todo, felicitar a los componentes del Colegio de Bioética, y especialmente a José Arturo Vela, por esta iniciativa tan necesaria y tan actual junto con el deseo de que crezca rápidamente en extensión y en profundidad.